Es bien sabido que la reducción del tamaño poblacional es un factor de riesgo importante para las especies de cara a hacer frente tanto a la estocasticidad ambiental como a las perturbaciones de tipo antrópico.
Estudios anteriores demuestran que la variación del tamaño poblacional y su relación con la variabilidad genética y a largo plazo con la eficacia biológica de los individuos, tiene un gran impacto en poblaciones de especies autoincompatibles (Pocher & Lande, 2005) y en especies raras o singulares. Del mismo modo, se sabe que existe una correlación positiva entre la disminución de la eficacia biológica de individuos masculinos de especies raras, medida como numero de visitas por parte de los polinizadores y la disminución del tamaño poblacional (Leimu et al, 2006).
Como ya se ha comentado, A.charidemi es una especie endémica de la Península ibérica, con un área de distribución muy restringida, autoincompatible, entomófila y con escasos efectivos poblacionales. Es por ello y por otros motivos expuestos a continuación, se propone un refuerzo de las poblaciones que promueva un aumento en el tamaño poblacional, de modo que se reduzcan las posibilidades de desaparición de la especie a medio y largo plazo debido a procesos relacionados con la escased de individuos.
Asimismo, puesto que se trata de una especie catalogada en peligro de extinción, cualquier actuación encaminada a mejorar su estado de conservación estaría más que justificado. Si a este hecho le sumamos las eminentes amenazas que presenta la especie, el refuerzo de las poblaciones con menor número de individuos estaría justificado para evitar el declive de dichas poblaciones.
Además, las fallidas reintroducciones realizadas en la zona a finales de los años 70 (Hernández-Bermejo y Pujadas, 1999; Cueto et al., 2008) verifican la restitución de refuerzo, puesto que de tres reintroducciones realizadas sólo tuvo éxito aquella ocurrida en el Cerro de la Vela Blanca, donde ya existían ejemplares.
Por último, Mateu-Andrés y Segarra-Moragues (2000) demostraron que A. charidemi presenta una alta diversidad genética intraespecífica y una baja diferenciación entre poblaciones. Este hecho también justifica el refuerzo de las poblaciones ya existentes, puesto que un aumento en el número de poblaciones no aumentaría la diversidad génica y por lo tanto no se obtendría una estabilidad poblacional a lo largo del tiempo. Índice
Es bien sabido que la reducción del tamaño poblacional es un factor de riesgo importante para las especies de cara a hacer frente tanto a la estocasticidad ambiental como a las perturbaciones de tipo antrópico.
Estudios anteriores demuestran que la variación del tamaño poblacional y su relación con la variabilidad genética y a largo plazo con la eficacia biológica de los individuos, tiene un gran impacto en poblaciones de especies autoincompatibles (Pocher & Lande, 2005) y en especies raras o singulares. Del mismo modo, se sabe que existe una correlación positiva entre la disminución de la eficacia biológica de individuos masculinos de especies raras, medida como numero de visitas por parte de los polinizadores y la disminución del tamaño poblacional (Leimu et al, 2006).
Como ya se ha comentado, A.charidemi es una especie endémica de la Península ibérica, con un área de distribución muy restringida, autoincompatible, entomófila y con escasos efectivos poblacionales. Es por ello y por otros motivos expuestos a continuación, se propone un refuerzo de las poblaciones que promueva un aumento en el tamaño poblacional, de modo que se reduzcan las posibilidades de desaparición de la especie a medio y largo plazo debido a procesos relacionados con la escased de individuos.
Asimismo, puesto que se trata de una especie catalogada en peligro de extinción, cualquier actuación encaminada a mejorar su estado de conservación estaría más que justificado. Si a este hecho le sumamos las eminentes amenazas que presenta la especie, el refuerzo de las poblaciones con menor número de individuos estaría justificado para evitar el declive de dichas poblaciones.
Además, las fallidas reintroducciones realizadas en la zona a finales de los años 70 (Hernández-Bermejo y Pujadas, 1999; Cueto et al., 2008) verifican la restitución de refuerzo, puesto que de tres reintroducciones realizadas sólo tuvo éxito aquella ocurrida en el Cerro de la Vela Blanca, donde ya existían ejemplares.
Por último, Mateu-Andrés y Segarra-Moragues (2000) demostraron que A. charidemi presenta una alta diversidad genética intraespecífica y una baja diferenciación entre poblaciones. Este hecho también justifica el refuerzo de las poblaciones ya existentes, puesto que un aumento en el número de poblaciones no aumentaría la diversidad génica y por lo tanto no se obtendría una estabilidad poblacional a lo largo del tiempo.
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